Mientras pasa una eternidad de hambre y cansancio, Ikú narra las alternativas que ha probado para dejar y delegar su trabajo. Entre el ir y venir de un lado a otro, baila con nostalgia y se resigna con cierta desventura, esta andrajosa figura de colores vivos y despelucada cabellera, toma un nuevo aliento y sueña con experimentar la amistad, la esperanza, el amor.