‘Un manifiesto’ – Cuerpos que Gritan

‘Un manifiesto’ no es una obra, o es una ‘no obra’, que partió de una investigación en la que sus creadores exploraron los orígenes del teatro y sus concepciones tradicionales y también se preguntaron sobre sus primeras experiencias sobre el oficio teatral.
Esa indagación produjo una suerte de profanación del teatro para, de esta manera, retirarlo de sus usos habituales y jugar con él. Con la dirección de Sol Malagón y Daniel Ortiz y la interpretación de Isabella Savdie y Jerónimo Remolina, la obra propone desencajar ciertas convenciones del teatro en su formato tradicional, cambiar de lugar algunas, suspender otras y, al mismo tiempo, conservar las que sostienen su potencia.
Sinopsis oficial
En esta creación colaborativa los artistas se preguntan qué es el teatro y se empeñan en entenderlo, imaginarlo y tal vez… destruirlo. Jugando entre la conferencia, la queja, las memorias, la confesión, la renuncia y el banquete.
‘Un manifiesto’ presenta distintas dimensiones del ocio teatral, lo estira hasta la absurdez y revela sueños y dolores. Al final, lo que queda como eje inamovible es el encuentro, ‘Un manifiesto’ termina en una.
Esta ‘no obra’ nace de la necesidad de replantear las maneras de hacer teatro. Se lleva a cabo en un apartamento y se construye desde una dramaturgia no narrativa que se apoya en medios audiovisuales y en la búsqueda del encuentro real con los espectadores.
De alguna manera, esta ‘no obra’ intenta revelarse frente a las formas tradicionales de hacer teatro para luego regresar a ellas con una mirada distinta. O no.
Cuerpos que Gritan
Colectivo de artistas que se preguntan por otras formas de pensar y crear las artes escénicas. Nació en 2019 con un laboratorio de creación ‘site-specic’ en una antigua bodega de harina abandonada y, desde entonces, ha continuado diseñando espacios de formación, entrenamiento, residencia y creación que buscan estudiar y expandir los límites del teatro contemporáneo.
A lo largo de su trayectoria, el colectivo ha desarrollado tres obras: la lectura performática ‘AnGusTia’; el formato de teatro contemporáneo ‘Un manifiesto: esto no es una obra’; y el solo-teatro de objetos ‘Taxonomía de una mamá’, los dos últimos concebidos para presentarse en apartamentos.
También ha impulsado el laboratorio de investigación-creación En Obra Gris, la residencia artística Ruptura Temporal, y la franja de entrenamiento escénico Cuerpos que Gritan.
El colectivo se replantea constantemente lo que ha sido entendido como teatro; por eso se escapa de sus formas preestablecidas y regresa a él para proponerle retos que permitan expandirlo y jugar en sus bordes. Su equipo funciona como un ecosistema de siete artistas ubicados dentro y fuera de Colombia —en Suiza, Estonia, España y Argentina— con un fuerte énfasis en el pensamiento del teatro contemporáneo, la colaboración y la horizontalidad.
Cuerpos que Gritan trabaja con múltiples lenguajes que alimentan su búsqueda creativa: teatro ensayo, biodrama, creaciones ‘site-specifc’, conferencias performáticas y formatos híbridos. Esta variedad les permite dialogar con artistas de otras disciplinas -artes visuales, música, dramaturgia-, que se suman a sus preguntas y se convierten en aliados fundamentales para sus experimentos escénicos.